Luego de su viaje a Estados Unidos, el presidente Javier Milei insistió en la necesidad de implementar reformas estructurales para evitar un posible colapso económico. Criticó a la “corporación política y sindical” por bloquear proyectos como la Ley Bases.

El mandatario señaló que tanto inversores como organismos internacionales condicionan su respaldo a la capacidad del gobierno para avanzar con estos cambios, y descartó que una devaluación forme parte de un acuerdo con el FMI.

En materia laboral, el plan busca limitar la ultraactividad, transformar las indemnizaciones en un seguro de desempleo y reducir las cargas patronales, medidas que enfrentan fuerte oposición de los sindicatos. Sin mayoría en el Congreso, el oficialismo depende de acuerdos puntuales y evalúa alternativas dentro del marco legal.

Respecto al sistema previsional, se analiza un modelo mixto para garantizar su sostenibilidad. En cuanto a la política fiscal, la intención es bajar impuestos distorsivos compensando con recortes en el gasto público.

Milei manifestó confianza y advirtió que “el ajuste lo paga la política”, anticipando un proceso de reformas con alto costo político pero beneficios a mediano y largo plazo, en un escenario de estabilidad económica frágil y posibles tensiones sociales.

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