A partir del 28 de junio, entra en vigor una normativa que obliga a demostrar la legalidad y procedencia de piezas culturales con más de 200 años de antigüedad. Comerciantes y galeristas temen un impacto negativo en el mercado de arte europeo.

El mercado del arte europeo enfrenta un nuevo desafío. Desde el 28 de junio, la Unión Europea aplicará una normativa que obliga a certificar la autenticidad y la procedencia legal de bienes culturales de más de 200 años, o 250 si se trata de objetos arqueológicos, cuyo valor supere los 18.000 euros. Esta medida ha generado inquietud entre anticuarios y galeristas, que temen bloqueos aduaneros e incertidumbre en las transacciones internacionales.

La Regulación (UE) 2019/880, que apunta a combatir el tráfico ilegal y el financiamiento del terrorismo, requiere que los importadores presenten documentos que acrediten la salida legal de las piezas desde su país de origen, así como su historial de propiedad. Aunque se contempla una excepción si no se puede identificar el país de origen, los expertos señalan que la falta de registros históricos podría dejar muchas obras en situación vulnerable.

El temor a posibles incautaciones ha llevado a figuras del sector a advertir sobre un eventual empobrecimiento del mercado europeo. Antonia Eberwein, vicepresidenta de la Unión Nacional de Anticuarios, advirtió que los comerciantes podrían dejar de adquirir piezas fuera del bloque, afectando la diversidad de bienes culturales disponibles.

Además de las antigüedades, otras disciplinas como la fotografía, el arte moderno y el diseño del siglo XX podrían verse afectadas en ferias internacionales como TEFAF Maastricht. La normativa no solo pone en jaque a los comerciantes, sino también a coleccionistas que enfrentan nuevos requisitos para importar obras adquiridas incluso hace décadas.

Con esta regulación, la UE se suma a la tendencia global de reforzar los controles sobre el patrimonio cultural, aunque los actores del sector temen que, en el intento de frenar el comercio ilícito, se terminen poniendo trabas al intercambio legal y legítimo de obras de arte.

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