El invierno argentino comenzó este año con temperaturas más bajas de lo habitual, según los registros del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). En varias provincias del centro y sur del país se reportaron mínimas por debajo de los -10 °C durante las primeras semanas de junio. Bariloche y Esquel, por ejemplo, enfrentaron nevadas intensas que superaron los 50 centímetros de acumulación. Este fenómeno sorprendió a poblaciones acostumbradas a inviernos rigurosos, pero no de esta magnitud tan temprana. En la Patagonia, la sensación térmica llegó a marcar valores de hasta -20 °C.
En la región pampeana, ciudades como Buenos Aires, Rosario y Córdoba vivieron jornadas con temperaturas mínimas cercanas a 0 °C y máximas que no superaron los 8 °C. Los especialistas advierten que la llegada de masas de aire polar podría continuar en julio y agosto, incrementando el riesgo de heladas generalizadas. Este fenómeno afecta de manera directa al sector agropecuario, especialmente a los cultivos de trigo y cebada. El SMN emitió alertas tempranas para los productores rurales con el fin de mitigar los daños. Las bajas temperaturas también repercuten en el consumo energético.
En el norte del país, tradicionalmente más cálido, el invierno mostró un comportamiento atípico. En provincias como Salta, Tucumán y Jujuy se registraron heladas en zonas donde no son comunes en esta época. Las temperaturas mínimas descendieron hasta los -3 °C en localidades de los Valles Calchaquíes. Las autoridades provinciales reforzaron los operativos de asistencia en comunidades vulnerables. La población, acostumbrada a inviernos más benignos, se vio sorprendida por el frío extremo. Esta situación evidenció la necesidad de mejorar la infraestructura para enfrentar climas más severos.
El turismo de invierno, por su parte, vive una temporada auspiciosa gracias a la abundancia de nieve en los principales centros del país. Bariloche, San Martín de los Andes y Las Leñas informaron una alta ocupación hotelera desde fines de junio. Las autoridades locales destacaron que los visitantes no solo provienen del país, sino también de Brasil y Chile. La recuperación del turismo invernal, tras años de altibajos, se consolida como una oportunidad económica clave. Sin embargo, los cortes de ruta por nevadas obligan a reforzar las medidas de seguridad vial.
En los grandes centros urbanos, el frío impactó en el aumento del consumo de gas y electricidad. El ENARGAS informó que la demanda residencial de gas natural creció un 15 % respecto del invierno pasado. Este incremento genera preocupación por la capacidad del sistema para abastecer a todos los usuarios, en un contexto de restricciones energéticas. Las empresas distribuidoras pidieron un uso responsable de los recursos. Además, las organizaciones sociales intensificaron las campañas para asistir a personas en situación de calle. Las bajas temperaturas ya dejaron algunas víctimas por hipotermia en el AMBA.
Los meteorólogos pronostican que este invierno podría ubicarse entre los cinco más fríos de las últimas tres décadas. El fenómeno de La Niña, que incide en los patrones climáticos regionales, es señalado como una de las causas de este invierno tan riguroso. Para los próximos meses, se esperan nuevas olas de frío con potencial de romper récords históricos. El SMN recomienda a la población mantenerse informada a través de los canales oficiales. Así, Argentina atraviesa un invierno que combina postales blancas, desafíos productivos y llamados a la solidaridad social.





