La variante K de influenza A provoca un brote anticipado y de alta circulación en Europa, con un fuerte impacto en los sistemas de salud. Expertos advierten que la vacunación de los grupos vulnerables es clave para evitar complicaciones graves. Se espera que el virus llegue a Sudamérica durante el otoño y las autoridades recomiendan adelantar la inmunización.

Europa enfrenta una temporada de gripe H3N2 especialmente intensa, impulsada por la variante K, que presenta mutaciones que aumentan la transmisibilidad y permiten evadir parcialmente la inmunidad previa. Los países más afectados, como Reino Unido, España y Alemania, registran una presión creciente sobre hospitales y un incremento notable de casos graves entre personas vulnerables. El brote se adelantó varias semanas y genera preocupación sobre su posible impacto global.

Los especialistas coinciden en que los grupos de riesgo —adultos mayores, niños pequeños, embarazadas, personas inmunodeprimidas y quienes padecen enfermedades crónicas— deben priorizar la vacunación. Aunque las vacunas actuales muestran una eficacia reducida ante esta variante, continúan siendo la herramienta central para evitar internaciones y cuadros severos. La OMS advirtió que la circulación simultánea de otros virus respiratorios puede dificultar el diagnóstico y aumentar la carga sobre los sistemas sanitarios.

En Sudamérica, aún no se detectaron casos de la variante K, pero el riesgo de importación es alto debido al movimiento internacional de viajeros. Por esa razón, diversas sociedades científicas recomiendan adelantar la campaña de vacunación a marzo, especialmente para proteger a los sectores de mayor vulnerabilidad antes de la llegada del virus. En Argentina, ya se encuentran disponibles vacunas trivalentes, cuadrivalentes y adyuvantadas aprobadas por la ANMAT.

Además de la inmunización, los expertos insisten en reforzar medidas preventivas como el lavado de manos, la ventilación de ambientes y el uso de barbijo ante la presencia de síntomas. La experiencia europea demuestra que una cobertura adecuada en los grupos de riesgo reduce de forma significativa las complicaciones graves y contribuye a evitar la saturación de los servicios de salud. Anticiparse, informarse y vacunarse a tiempo será clave ante un invierno que podría traer una elevada circulación viral.

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