El mercado inmobiliario argentino muestra señales de recuperación luego de varios años marcados por la incertidumbre económica y la caída en el volumen de operaciones. Corredores y cámaras del sector destacan un incremento en las consultas y transacciones, especialmente en los principales centros urbanos del país.

Uno de los factores que contribuye a esta tendencia es la mayor estabilidad de algunas variables económicas, que permite a compradores y vendedores proyectar decisiones con mayor previsibilidad. Además, la reactivación del crédito hipotecario en determinadas entidades financieras generó expectativas positivas entre quienes buscan acceder a una vivienda propia.

Las propiedades usadas continúan concentrando gran parte de la demanda, aunque también se observa un renovado interés por desarrollos inmobiliarios en construcción. Los inversores consideran que el sector mantiene atractivo como resguardo de valor de largo plazo, especialmente en contextos donde persisten desafíos inflacionarios.

En ciudades como Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Mendoza, las inmobiliarias reportan una mejora en la dinámica del mercado respecto de años anteriores. Si bien los niveles de actividad aún se encuentran por debajo de algunos períodos históricos, el sector observa una tendencia gradual de recuperación.

Los especialistas señalan que la evolución del financiamiento será uno de los aspectos más relevantes para consolidar el crecimiento. El acceso a créditos con condiciones sostenibles podría ampliar el universo de compradores y fortalecer la demanda en distintos segmentos del mercado.

De cara a los próximos meses, las perspectivas son moderadamente optimistas. La estabilidad macroeconómica, la disponibilidad de crédito y la confianza de los inversores serán factores determinantes para definir el ritmo de crecimiento de una actividad que históricamente ha sido considerada un indicador relevante de la economía argentina.

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