Es una escena cotidiana: llega el ascensor, la puerta comienza a cerrarse y alguien presiona repetidamente el botón para cerrarla más rápido. La mayoría cree que así ahorrará algunos segundos, pero no siempre ocurre.
En muchos edificios modernos, ese botón tiene un funcionamiento diferente al que las personas imaginan. En algunos casos solo responde cuando el ascensor está en un modo específico, como el uso por parte del personal de mantenimiento o los bomberos.
Además, los ascensores cuentan con tiempos mínimos de apertura programados para garantizar que todos los pasajeros puedan subir y bajar de manera segura. Esos tiempos no pueden modificarse simplemente presionando un botón.
Por eso, insistir varias veces suele generar más ansiedad que resultados. De hecho, muchas personas continúan presionándolo porque creen que el ascensor reaccionará más rápido, cuando en realidad ya está ejecutando la secuencia programada.
La próxima vez que uses un ascensor, prestá atención. Es posible que ese botón al que todos recurren con desesperación no tenga el efecto que la mayoría supone.




