Guardar correctamente los alimentos parece una tarea sencilla, pero hay un error bastante común que puede hacer que algunos productos duren mucho menos de lo esperado. Se trata de colocar prácticamente todo en los mismos sectores de la heladera sin prestar atención a la temperatura de cada zona.

La parte superior suele tener una temperatura más estable, mientras que los cajones inferiores están diseñados para conservar frutas y verduras. La puerta, en cambio, es una de las zonas que más sufre los cambios de temperatura cada vez que se abre.

Por eso, algunos productos que muchas personas guardan en la puerta pueden conservarse mejor en el interior. Esto es especialmente importante con aquellos alimentos que necesitan mantenerse a una temperatura más constante.

Otro detalle que suele pasar desapercibido es llenar demasiado la heladera. Cuando no existe suficiente circulación de aire frío, algunas zonas pueden enfriarse menos de lo esperado.

La próxima vez que ordenes la heladera, mirar dónde colocás cada alimento puede ser mucho más importante de lo que parece. No se trata solamente de tener todo organizado: también puede ayudar a conservar mejor la comida.

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